Dentro del mágico mundo del Tarot, los Arcanos mayores conforman las 22 cartas principales de cualquier mazo, representando los arquetipos universales que son todos aquellos aspectos comunes a todos los seres humanos.
En la Luna no hay nada mental, toda ella es instinto, emotividad y supervivencia. La influencia que sus ciclos marcan sobre la tierra y todo lo que hay en ella, especialmente en el agua, elemento ligado a nuestras emociones, la fecundidad, nuestros deseos instintivos y el subconsciente. El elemento más abundante en la tierra y en nuestros cuerpos. Es el ritmo de la vida sexual y de la reproducción, marcando los momentos de mayor y menor fecundidad. También se manifiesta como una poderosa intuición e imaginación, y la capacidad de conectar con aquello que está oculto para nuestros ojos. Los viajes a lo más profundo de nosotros, con nuestra alma, a través de nuestros sueños.
La tradición habla de ella como el medio como el medio para acceder a los planos más subterráneos de nuestro ser, simbolizado por aquello que se oculta tras las torres. Es la noche, la oscuridad, que nos sumerge en mundos encantados, desconocidos y en los cuales tememos perdernos. En ella reside nuestra memoria ancestral y todas aquellas vivencias que olvidamos al volver a encarnar. La memoria colectiva de la humanidad, nuestro inconsciente más primitivo. Por ello tiene que ver con nuestros instintos básicos de supervivencia. Es nuestra nodriza y cuidadora, la madre, y por lo tanto nos enseña a cómo sobrevivir en este mundo terrenal. Sin embargo, la sabiduría lunar no se encuentra aquí, sino en el arcano de la sacerdotisa, que ha comprendido y transcendido sus limitaciones. Esta nos recuerda que tras la oscuridad, el retorno de la luz es inminente.

Su número es el 18, y nos habla de la familia y de las tradiciones, entorno en el que se siente seguro y del que se nutre emocionalmente, al tener la capacidad de ver más allá del inconsciente colectivo, por su extraordinaria intuición, empatía y sensibilidad. Pero debe tener cuidado de no quedarse atrapado en acontecimientos del pasado, y caer en la melancolía y la tristeza, pudiendo así frenar su crecimiento y evolución.
Lectura e interpretación
Cuando la Luna aparece, tenemos que tener en cuenta nuestros sueños, prestarles atención e intentar descifrarlos, al ser mensajes claros para nuestra evolución. A través de ellos, debemos encontrar sentido a nuestras vidas. La memoria de recordar nuestras noches, será lo que dará luz a nuestros días.
También se relaciona con los niños, y nos puede estar anunciando un embarazo o parto próximo, sobre todo junto a la emperatriz. Nos promete periodos fértiles, aunque no exentos de dificultad, pues será condición previa ahondar en nuestro subconsciente y enfrentar nuestros temores. Es un momento adecuado para hacer introspección o alguna terapia que nos conduzca hacia nuestro interior y nos conecte con nuestra intuición, también llamada “voz del alma”. Recordemos que aquí no encontraremos las respuestas mediante la razón, sino escuchando “lo que nos dicen nuestras tripas”, al encuentro de una verdad más profunda. Cuidado con lo irreal y engañoso. La Luna es el arcano de la imaginación, para bien y para mal.
Por ello es muy favorable para escritores, poetas y creativos en todo tipo de artes. Si aparece junto a la estrella, una imaginación rica y fértil junto a la inspiración dará sus mejores obras. También es una carta muy ligada a la influencia de la madre, pudiendo interpretarse como un exceso de proteccionismo y dependencia. Ligada a las ciencias ocultas, nos invita a desarrollar las cualidades innatas para ello. Junto a la sacerdotisa, nos hablará de clarividencia o mediumnidad. Es momento de enfrentarnos a nuestros más profundos temores e inseguridades.
Es una carta representativa del pueblo, de las masas y sus inquietudes, por lo que nos hablará de su estado, dependiendo de las cartas que le acompañen, pudiendo anunciarnos revueltas, manifestaciones y revoluciones. Viajes por mar. Buenos augurios para comercios y comerciantes.
Invertida o mal acompañada, nos habla de tristeza profunda, depresión, nostalgia enfermiza, pesadillas, dispersión, pereza, inconsciencia y dificultades para autoafirmarse en la vida y en la realidad. Autoengaño y fantasías erráticas. Retención de líquidos o problemas renales. Dificultades en comercios y errores de juicio.

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